📅 Publicado el: julio 15, 2026
🔄 Última actualización: julio 15, 2026
Primera semana de pretemporada para porteros: Qué hacer y qué evitar
La vuelta a los entrenamientos siempre genera ilusión. Tras varias semanas de descanso, los porteros regresan al campo con ganas de ponerse los guantes, reencontrarse con sus compañeros y comenzar una nueva temporada llena de retos y objetivos.
Sin embargo, la primera semana de pretemporada suele ser uno de los periodos más delicados de todo el año. Las decisiones que se tomen durante esos primeros entrenamientos pueden influir directamente en la adaptación física, técnica y mental del portero durante las semanas posteriores.
A menudo existe la tentación de recuperar rápidamente el tiempo perdido, aumentar la intensidad desde el primer día o comenzar con cargas físicas elevadas. Sin embargo, la experiencia demuestra que una incorporación progresiva suele ser mucho más eficaz que una vuelta precipitada.
La primera semana de pretemporada: un periodo de adaptación
La pretemporada no debe entenderse únicamente como una fase de preparación física. Su función principal es permitir que el portero recupere progresivamente las sensaciones propias del juego y vuelva a adaptarse a las exigencias específicas de su posición.
Después de varias semanas alejados de la dinámica habitual de entrenamiento, incluso aquellos porteros que han mantenido una actividad física constante durante las vacaciones necesitan un periodo de readaptación al campo, al balón y a los movimientos característicos de la portería.
Por este motivo, la primera semana debería centrarse en construir una base sólida sobre la que desarrollar posteriormente el resto del trabajo de la temporada.
La importancia de una buena planificación desde el primer día
Mucho más que empezar a entrenar
Uno de los errores más habituales consiste en comenzar los entrenamientos sin una planificación clara de los objetivos y contenidos que se quieren trabajar durante las primeras semanas.
La vuelta al trabajo debe estar organizada y responder a una progresión lógica que facilite la adaptación del portero. Cada sesión debe tener un propósito concreto y formar parte de una planificación más amplia que permita construir una base sólida para el resto de la temporada.
Además, los primeros entrenamientos también son una excelente oportunidad para establecer una buena comunicación con los porteros y sentar las bases de la relación que se desarrollará durante todo el año.
Un momento ideal para establecer objetivos
La primera semana no solo sirve para recuperar sensaciones físicas y técnicas. También es un momento adecuado para conocer las inquietudes, objetivos y expectativas de cada portero.
La comunicación entre entrenador y portero resulta fundamental para orientar correctamente el trabajo futuro y favorecer una evolución más personalizada.
Sobre este aspecto hablamos en profundidad en nuestro artículo «El punto de partida: La pregunta clave en el primer entrenamiento de porteros», donde analizamos cómo una simple conversación puede ayudar a identificar objetivos de mejora y aumentar el compromiso del guardameta con su propio desarrollo.
Por qué no conviene empezar con trabajo físico intenso
El error de acelerar demasiado pronto
Es habitual pensar que la pretemporada debe comenzar con grandes cargas físicas para recuperar rápidamente la condición perdida durante el descanso.
Sin embargo, esta estrategia puede resultar contraproducente.
Aunque muchos porteros mantienen cierto nivel de actividad durante las vacaciones, el cuerpo necesita volver a adaptarse a las exigencias específicas del entrenamiento en el terreno de juego.
La fuerza, la resistencia o los trabajos de alta intensidad tendrán su espacio más adelante. Durante la primera semana, la prioridad debería ser recuperar sensaciones.
Recuperar el contacto con el balón
Los primeros entrenamientos son una excelente oportunidad para reintroducir progresivamente los fundamentos técnicos del puesto.
Algunas tareas recomendables son:
- Blocajes sencillos.
- Recepciones.
- Caídas básicas.
- Desplazamientos específicos.
- Acciones de coordinación.
- Trabajo técnico de baja intensidad.
Este enfoque permite que el portero vuelva a familiarizarse con los gestos propios de la posición sin someter al organismo a una carga excesiva.
Evitar la sobrecarga durante los primeros entrenamientos
El cuerpo necesita readaptarse
Uno de los riesgos más frecuentes en la vuelta a la actividad es intentar alcanzar demasiado rápido los niveles de trabajo habituales de la temporada.
Después de un periodo de descanso, la capacidad de tolerar repeticiones, impactos y esfuerzos específicos disminuye temporalmente.
Por ello, incluso los ejercicios más sencillos deben introducirse de forma progresiva.
Menos repeticiones, más calidad
Durante las primeras sesiones resulta recomendable limitar el volumen de trabajo.
En lugar de acumular numerosas repeticiones consecutivas, puede ser más efectivo realizar secuencias cortas y permitir descansos frecuentes entre intervenciones.
Este enfoque presenta varias ventajas:
- Reduce el riesgo de lesiones.
- Favorece una mejor ejecución técnica.
- Permite recuperar sensaciones de forma progresiva.
- Evita la fatiga excesiva.
- Mejora la calidad de cada acción.
La prioridad durante esta fase no debe ser la cantidad, sino la calidad del trabajo realizado.
Qué objetivos debería tener la primera semana de pretemporada
Objetivos físicos
- Recuperar la adaptación al esfuerzo específico.
- Mejorar la coordinación general.
- Preparar al organismo para cargas posteriores.
Objetivos técnicos
- Recuperar sensaciones con el balón.
- Reforzar gestos técnicos básicos.
- Mejorar la coordinación específica del portero.
Objetivos psicológicos
- Generar confianza.
- Establecer objetivos individuales.
- Favorecer la motivación para la nueva temporada.
- Reforzar el compromiso con el trabajo diario.
La paciencia también forma parte del entrenamiento
Uno de los mayores errores en la planificación de la pretemporada es confundir intensidad con eficacia.
Los porteros no necesitan demostrar durante la primera semana todo lo que serán capaces de hacer durante la temporada. Lo que realmente necesitan es recuperar progresivamente sus hábitos de entrenamiento, readaptar su cuerpo a las exigencias del juego y construir una base sólida que les permita progresar con seguridad durante los meses siguientes.
La paciencia, la planificación y la progresión adecuada suelen ofrecer mejores resultados que cualquier intento de acelerar el proceso.
Conclusión
La primera semana de pretemporada para porteros debe entenderse como un periodo de adaptación y construcción, no como una prueba de rendimiento.
Dedicar tiempo a conocer a los porteros, involucrarlos en su propio desarrollo, priorizar el trabajo técnico sobre las grandes cargas físicas y evitar la sobrecarga inicial son aspectos fundamentales para comenzar la temporada con garantías.
Porque una buena pretemporada no empieza entrenando más fuerte. Empieza entrenando con más inteligencia.
