Por qué el portero no debe lanzarse siempre

En el fútbol base, es muy habitual observar cómo muchos porteros —especialmente en categorías formativas— tienden a lanzarse o realizar una caída lateral en prácticamente todas las acciones defensivas. Sin embargo, esta conducta, más que una muestra de técnica, suele reflejar una mala toma de decisión.
La realidad es que muchísimos balones pueden ser perfectamente atrapados sin necesidad de realizar una caída. Entender cuándo lanzarse y cuándo no hacerlo es una parte fundamental del aprendizaje del portero moderno.

La importancia de la toma de decisiones en el entrenamiento del portero

Como entrenadores de porteros, tenemos la responsabilidad de crear situaciones de entrenamiento que fomenten la toma de decisiones. El objetivo no es solo repetir gestos técnicos, sino enseñar a elegir el gesto adecuado para cada situación.
En edades tempranas, esta enseñanza tiene un impacto especialmente fuerte, ya que los porteros cuentan con una gran capacidad de absorción de conceptos y corrección técnica.

Por ejemplo, en un disparo frontal en el que el balón se dirige al cuerpo del portero, la mayoría de jóvenes tienden a lanzarse lateralmente. Esto sucede porque asocian la acción de “parar” con la caída, sin comprender que una parada frontal rasa o con el cuerpo puede ser mucho más eficiente y segura.

En este sentido, es clave diseñar sesiones donde el portero se enfrente a situaciones reales de partido y deba decidir de manera autónoma la mejor respuesta técnica.

Puedes leer más sobre cómo lograrlo en este artículo:
Cómo simular situaciones reales de partido en tus entrenamientos

El valor del error en la formación del portero

Otro aspecto esencial es educar al portero para que entienda que el error forma parte del proceso. En las etapas de base, el fallo debe verse como una oportunidad de aprendizaje, no como un obstáculo.
Aguantar, tomar decisiones técnicas propias y arriesgarse a fallar son pasos imprescindibles para su crecimiento personal y deportivo.

En este proceso, el entrenador debe acompañar, corregir y reforzar la confianza del jugador, ayudándole a comprender qué error ha cometido y cómo puede corregirlo.


Si quieres profundizar más en este aspecto, te recomendamos leer:
Cómo convencer a un portero de que el error es el primer paso hacia el éxito

Técnica antes que espectacularidad

El portero que siempre se lanza no necesariamente demuestra buena técnica. A menudo, la técnica correcta supera a los reflejos o la espectacularidad visual. El control del cuerpo, la lectura del balón y la anticipación son elementos que marcan la diferencia entre un portero efectivo y uno que depende del instinto.

Como decimos en nuestra web, la técnica supera a los reflejos, y puedes conocer más sobre este concepto en el siguiente artículo:
La técnica supera a los reflejos

Conclusión: enseñar a pensar antes de lanzarse

El trabajo con porteros debe ir mucho más allá de repetir ejercicios o gestos mecánicos. Se trata de enseñarles a pensar, interpretar y decidir.
Cuando el portero comprende que no siempre debe lanzarse, empieza a dominar su cuerpo y el espacio, y ese control es la base de la excelencia.

Además, para seguir profundizando en el desarrollo técnico y analítico del portero moderno, te recomendamos visitar:
Evolución del proceso analítico en la mejora de la técnica del portero
y
El camino a la excelencia para porteros de fútbol

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